El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) estimó necesaria la licitación conjunta de los Terminales 1 y 2 de Valparaíso ante el TDLC, en el marco del «Acuerdo por Valparaíso». El abogado Juan Pablo Quintanilla Lorca sostuvo que el proyecto responde a la demanda de la macrozona central y reduce riesgos de congestión antes de las primeras etapas del Puerto de San Antonio.
En resguardos estructurales, el MTT promovió la prohibición absoluta de integración horizontal: un operador único de Valparaíso que también controlara un terminal de San Antonio podría concentrar dos tercios de la capacidad de contenedores de la macrozona, según antecedentes de EPSA en la causa paralela. Favoració un universo único de propuestas para atraer al operador más eficiente.
Sobre integración vertical, el MTT respaldó el límite de 60% para usuarios relevantes —consistente con jurisprudencia del TDLC y atractivo para inversionistas de clase mundial— y pidió fiscalización robusta con identificación de beneficiarios finales.
La postura contrasta con APMT, TiL y HGT (Maersk, MSC y Hapag-Lloyd), que pidieron suprimir restricciones verticales. Ana Estevão Albuquerque (APMT) señaló que el tope de 60% desincentiva inversión de operadores integrados a navieras. APMT, TiL, HGT y la FNE apoyaron el esquema monooperador, con la FNE advirtiendo riesgos verticales y pidiendo sanciones y transparencia.