EPV y EPSA advierten congestión estructural en la macrozona central sin ampliación

Empresa Portuaria Valparaíso (EPV) y Empresa Portuaria San Antonio (EPSA) advirtieron ante el TDLC que, sin ejecutar las obras de expansión, la Región de Valparaíso enfrentaría saturación operativa y sobrecostos. El trámite, iniciado en noviembre de 2024, define condiciones para licitar la ampliación del «Acuerdo por Valparaíso» bajo un único operador.

Rodrigo Urzúa Álvarez (EPSA) señaló que el sistema de la macrozona central opera al 70–75% de capacidad en contenedores, con margen de apenas unos 800.000 TEU adicionales en diez años —similar al aumento 2016–2026— y que el riesgo de congestión 2030–2036, antes del Terminal Mar, es altamente probable. Proyecciones 2027–2036 validadas por FNE, economistas y Conalog confirman saturación latente 2031–2036 si hay retrasos.

Andrés Osorio Tocorna (EPV/Econsult) planteó que el riesgo de congestión a inicios de la próxima década tiene costos para el transporte y el usuario final. Unificar T1+T2 con la base del T1 (cerca de 1 millón de TEU/año) incrementaría en 96% la capacidad de acopio en Valparaíso; licitar T2 solo sería financieramente inviabile.

EPSA respaldó el proyecto porteño también para atender naves tipo E antes de 2037: si Valparaíso no se adapta, el Terminal Mar sería oferta única regional junto a puertos de México y Perú, debilitando competencia tarifaria. Urzúa subrayó que sin oferta adicional las medidas pro competencia carecen de sentido.

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